Crisi, moviments socials i transformació social

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El cicle de protestes que té lloc des de finals de 2010, amb l’inici de l’anomenada “Primavera àrab” (o amb anterioritat, si es té compte el cas d’Islàndia), es pot interpretar de dues maneres diferents:

– D’una banda, des d’una perspectiva essencialment local (Quines causes polítiques, socials o econòmiques internes expliquen l’inici de la protesta en un lloc en concret?) i a curt termini (Quins resultats sociopolítics han estat assolits des de l’inici de la protesta per part dels actors o persones mobilitzades que indueixin a interpretar el seu èxit o fracàs?).

– D’altra banda, des d’una perspectiva més interrelacionada (Quines característiques comparteixen les diferents protestes que han tingut lloc des de llavors? Quines novetats presenten?) i en clau de procés polític (Quins són els significats d’aquest conjunt de protestes socials a nivell global? Quin està sent i pot ser a llarg termini el seu impacte?). Leer más “Crisi, moviments socials i transformació social”

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Crisis, movimientos sociales y transformación social

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El ciclo de protestas que tiene lugar desde finales de 2010, con el inicio de la llamada “Primavera árabe” (o con anterioridad, si se tiene cuenta el caso de Islandia), puede interpretarse de dos formas distintas:

– Por un lado, desde una perspectiva esencialmente local(¿Qué causas políticas, sociales o económicas internas explican el inicio de la protesta en un lugar en concreto?) y cortoplacista (¿Qué resultados sociopolíticos han sido logrados desde el inicio de la protesta por parte de los actores o personas movilizadas que induzcan a interpretar su éxito o fracaso?).

– Por otro lado, desde una perspectiva más interrelacionada (¿Qué características comparten las diferentes protestas acaecidas desde entonces? ¿Qué novedades presentan?) y en clave de proceso político (¿Cuáles son los significados de este conjunto de protestas sociales a nivel global? ¿Cuál está siendo y puede ser a largo plazo su calado?). Leer más “Crisis, movimientos sociales y transformación social”

Canvi d’època. Canvi de rumb? Aportacions i propostes des dels moviments socials

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Entre 1945 i mitjans dels setanta el món occidental va apuntalar els fonaments dels Estats del benestar . Van ser “els 30 gloriosos anys”, com es van conèixer a França. Un temps en què va prevaler un contracte entre el capital i el treball, en el qual l’Estat- Nació tenia un paper de regulador dels excessos de l’economia del mercat, en el que l’horitzó de futur era el del “ascensor socia ” o en què la despesa social va arribar a nivells insospitats unes dècades abans. Va ser el temps del “Consens keynesià”, de la cohesió social com a principal eix polític, social i econòmic. A aquest escenari s’havia arribat gràcies al paper del moviment obrer -que des de finals del segle XIX s’havia erigit com un important contrapoder social i havia aconseguit un gran nombre de drets socials- però també gràcies al clima excepcional existent després de finalitzar la Segona Guerra Mundial o al ” respecte” que, sens dubte, generava la presència del bloc soviètic i, en definitiva, l’existència d’un altre projecte polític diferent al dels països capitalistes. Leer más “Canvi d’època. Canvi de rumb? Aportacions i propostes des dels moviments socials”

Cambio de época ¿Cambio de rumbo? Aportaciones y propuestas desde los movimientos sociales

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Entre 1945 y mediados de los setenta el mundo occidental apuntaló los cimientos de los Estados del bienestar. Fueron “los 30 gloriosos años”, como se conocieron en Francia. Un tiempo en el que prevaleció un contrato entre el capital y el trabajo, en el que el Estado-Nación tenía un rol de regulador de los excesos de la economía del mercado, en el que el horizonte de futuro era el del “ascensor social” o en el que el gasto social alcanzaba niveles insospechados unas décadas antes. Fue el tiempo del “Consenso keynesiano”, de la cohesión social como principal eje político, social y económico. A ese escenario se había llegado gracias al papel del movimiento obrero -que desde finales del siglo XIX se había erigido como un importante contrapoder social y había logrado un gran número de derechos sociales- pero también gracias al clima excepcional existente tras finalizar la Segunda Guerra Mundial o al “respeto” que, sin duda, generaba la presencia del bloque soviético y, en definitiva, la existencia de otro proyecto político diferente al de los países capitalistas. Leer más “Cambio de época ¿Cambio de rumbo? Aportaciones y propuestas desde los movimientos sociales”

¿Es la “seguridad humana” un concepto todavía útil?. Una reseña al libro de Karlos Pérez de Armiño e Irantzu Mendía.

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Reseña: Pérez de Armiño, Karlos y Mendia Azkue, Irantzu (2013): Seguridad humana. Aportes críticos al debate teórico y político, Madrid: Tecnos y Hegoa]. En Documentación social. Revista de estudios sociales y sociología aplicada, nº 166. Por Oscar Mateos.

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El fin de la Guerra Fría propició un “clima” internacional en el que muchos actores pensaron que, tras un convulso siglo XX, era posible, por fin, iniciar una etapa sustentada en el desarrollo, la paz y la seguridad. Existía una aparente voluntad de, por un lado, impulsar lo que se denominó como “el dividendo de la paz” (esto es, la cantidad de recursos destinados a armamento que podrían ser ahora empleados en el desarrollo de los pueblos), y por otro, de conferir a Naciones Unidas un papel finalmente protagonista, tras haber mantenido un rol irrelevante durante la contienda bipolar y como consecuencia del bloqueo constante de sus decisiones en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. La euforia internacionalista de los noventa vino acompañada por una creciente preocupación por las llamadas “nuevas guerras”, es decir, la nueva tipología de conflictos armados que parecían consolidarse, caracterizados, entre otras cosas, por ser enfrentamientos fundamentalmente intraestatales, en los que la población civil era la principal víctima de la violencia y en los que se interpretaba que la pobreza y el subdesarrollo subyacían como algunas de sus principales causas. Este cambio de época se tradujo en la aparición de un buen número de documentos y acuerdos internacionales, como por ejemplo fue la “Agenda para la paz” del entonces Secretario General Boutros Boutros Ghali, los cuales reflejaban no sólo la fuerza de la nueva realidad multilateral sino que además estaban impregnados de una visión de la paz, del desarrollo o de la seguridad mucho más holística. Leer más “¿Es la “seguridad humana” un concepto todavía útil?. Una reseña al libro de Karlos Pérez de Armiño e Irantzu Mendía.”

‘Les Miserables’: ayer, hoy y…¿siempre?

les-miserablesA pesar de lo que diga la crítica, que normalmente no tiene en buena consideración a los musicales, la adaptación cinematográfica de ‘Les Miserables’ realizada por Tom Hooper, me ha parecido exquisita. Me quedo especialmente con tres cosas: la capacidad del director de trasladar a la pantalla la intensidad de un musical épico, la interpretación de Hugh Jackman (Jean Valjean) y de Anne Hathaway (Fantine) (Russell Crowe como Javert queda eclipsado por Jackman) y la puesta en escena de determinados momentos como la canción ‘What I have done?’ (Hugh Jackman) o ‘I Dreamed a Dream’ (Anne Hathaway), configurando una película extraordinaria, de las que dan ganas de volver a ver una y otra vez.

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Los números de 2012 de “Todo es posible”

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 8.000 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 13 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

Todo es posible   El blog de Oscar Mateos

De Roger Casament a Julian Assange

Vaya por delante un aviso: este post no pretende analizar el fenómeno Wikileaks, ni la figura controvertida de Julian Assange, ni tampoco debatir sobre la confrontación entre Ecuador y el gobierno británico por su extradición, ni tan sólo recordar al desdichado soldado Bradley Manning que filtró los cables y que sigue encerrado sin ver la luz 23 de las 24 horas que tiene el día en una prisión estadounidense.

El objetivo de este apunte es constatar una analogía que alguien me hizo ver el otro día, al comentar la figura del irlandés Roger Casement, ejecutado por el gobierno británico en 1916. La figura de Casement ha llegado a mis manos en repetidas ocasiones en los últimos meses: primero fue la lectura de la novela de Mario Vargas Llosa, “El sueño del celta”, centrada, de hecho, en la vida de Casement; más tarde fue el libro, exquisito por bien documentado, de Adam Hoschild, “El fantasma del Rey Leopoldo”, en el que se analiza la escabechina que Leopoldo II, rey de los belgas, llevó a cabo durante el dominio y explotación de lo que más tarde se conocería como el “Congo belga” (Hoschild, basándose en varias fuentes históricas, estima que la presencia belga durante la época de Leopoldo -1884-1908- pudo costar la vida a más de 10 millones de personas) y en el que Casement aparece como uno de los personajes clave que estudiará y denunciará por toda Europa las salvajadas del monarca belga; finalmente ha sido el libro de Peter Forbath, “Río Congo”, en el que las historias de los exploradores como Stanley, instigadores de la colonización como Leopoldo o defensores de los derechos humanos como el periodista Edmund Morel o el propio Casement, se entrecruzan hasta configurar un interesante y desconcertante relato de lo que acaecía durante el último cuarto del siglo XIX a lo largo y ancho de la antigua colonia belga.

 

La historia de Roger Casement es singular. Fue primero cónsul británico en varios lugares del continente africano. En 1903, y a raíz de varios informes de misioneros y periodistas que empezaban a denunciar el trato que los colonizadores belgas infringían a la población local y la explotación sistemática que éstos hacían primero del marfil y luego del caucho, Casement fue enviado por el gobierno de Londres para que investigara dichas acusaciones. Su informe será determinante en el conocimiento de lo que allí estaba pasando y en el proceso de desenmascarar a Leopoldo II, quien había justificado su presencia en el Congo como una cruzada contra los esclavizadores árabes. Casement, con la complicidad de Morel y otros personajes, emprenderán una campaña de denuncia a lo largo y ancho de Europa y de EEUU, hasta el punto que Leopoldo II, años después y antes de su muerte, se vio obligado a “vender” su colonia al gobierno belga.

¿Y qué pinta Julian Assange en toda esta historia? Leyendo los libros de Vargas Llosa, Hoschild y Forbath uno puede apreciar como el poder utiliza sus armas para tratar de desacreditar a alguien que está poniendo en entredicho sus intereses y/o su autoridad política, e incluso moral. En el caso de Casement, este hecho fue doble. Primero, Leopoldo II trató de comprar a una parte de la prensa de la época para que desprestigiaran el trabajo y las figuras de Casement o Morel. Después, las cosas cayeron por su propio peso y Leopoldo perdió su particular guerra propagandística. Segundo, Casement se enfrentó a un proceso personal que lo llevaría hasta el patíbulo. A pesar de representar los intereses diplomáticos británicos, Casement fue cultivando un cada vez más fuerte y comprometido sentimiento nacionalista irlandés que lo llevó incluso a buscar una alianza con el ejército alemán y los prisioneros irlandeses (que ayudarían a combatir a los aliados, según el acuerdo) en plena Primera Guerra Mundial. Casement fue capturado en pleno intento y encerrado en la prisión londinense de Pentonville. Tras su juicio, personas tan significativas como Arthur Conan Doyle o George Bernard Shaw pidieron que se revocara su sentencia a pena de muerte, al considerarlo una figura clave en la denuncia de los hechos en el Congo. Por su parte, Londres lanzó toda su maquinaria propagandística, aireando a la prensa sus diarios personales, en los que presuntamente relataba relaciones homosexuales, que escandalizaron a la sociedad británica de aquella época y acabaron por atajar cualquier apoyo social a Casement. Por desgracia y de manera injusta, la valentía y compromiso de Casement han quedado tan tapadas por el peso de la historia como las atrocidades cometidas por el régimen de Leopoldo en el Congo.

Sin entrar a discutir la controvertida figura de Assange, lo cierto es que su caso, a falta de que se demuestre judicialmente, recuerda en algunos aspectos al de Casement. El autor de la filtración más importante de toda la historia está hoy acusado de una doble violación en Suecia. Iñigo Sáenz de Ugarte ha recogido bien la secuencia y los interrogantes del proceso: “¿Qué ocurrió entre Assange y las dos mujeres en Suecia?” y “Suecia contra Assange: un caso oscuro”. Su extradición a Suecia por parte de Reino Unido podría suponer su entrega al gobierno de EEUU, quien podría juzgarlo por sus revelaciones de Wikileaks. La acusación de Assange no sólo permite su imputación en territorio europeo sino que pretende sembrar sombras sobre su figura y deslegitimar a un personaje que a priori cae simpático por poner en jaque, o como mínimo sonrojar, con sus filtraciones a las diplomacias de muchos países occidentales.  El sociólogo Manuel Castells ya hizo mención a esta sospecha en un artículo de finales de 2010 en La Vanguardia: “La ciberguerra de wikileaks”.

Hace unos días, dos cineastas estodounidenses, Michael Moore y Oliver Stone, publicaban una carta en el New York Times, en defensa de la libertad de expresión y de Assange, emulando lo que Conan Doyle y Bernard Shaw hicieran en su día con Casement. A la espera de ver lo que sucede con lo que promete ser una de las noticias del año, parece lógico pensar que la historia se repite: cuando el poder es amenazado por alguien que cuestiona sus formas de proceder y sus secretos, el desafío se libra en varios campos de batalla que cabe saber interpretar. La historia de Casement, casi 100 años después de su muerte, nos deja lecciones que no podemos olvidar.

Algunos artículos para profundizar sobre este asunto:
  1. “Las reglas han cambiado, no hay reglas (de momento)”, de Ramón Lobo
  2. “Entrevista a David Leigh, autor del libro WikiLeaks y Assange”
  3. “Wikileaks: viaje a las tripas de la máquina tragaperras”, de Emilio Sánchez Mediavilla
  4. “Reino Unido, licencia para extraditar”, de Susana Rodera.
  5. Julian Assange: fraude al Estado de derecho”, de Ana Palacio
  6. “La batalla de Wikileaks”, de Antoni Gutiérrez-Rubí
  7. “Nadie está a salvo de esta ciberguerra”
  8.  “Assange pide a Obama que renuncie a la “caza de brujas” contra Wikileaks”

Vargas Llosa y el regreso de Kaplan

[Publicado en Rebelión el 18 de febrero de 2009]. Si existe un escrito que ha influido en la manera de comprender y analizar los conflictos en el continente africano, ese es el ensayo “The Coming Anarchy”, publicado en 1994 por el periodista estadounidense Robert Kaplan tras su paso por países como Sierra Leona y Liberia.1 Su impacto, paradójicamente, ha sido tan negativo como positivo. Vamos por partes. Negativo, porque su relato dibujaba sociedades pseudo-apocalípticas, víctimas del caos y la anarquía, en el que la violencia, dixit, “era una liberación para la mayoría de la población” y las consecuencias inevitables de la “pobreza extrema” o de la ausencia de la “Ilustración occidental”. Kaplan, insistía: “la guerra no es tanto un medio sino un fin en sí misma (…) Sierra Leona es un microcosmos de lo que está ocurriendo (…) en el resto de África Occidental y del mundo subdesarrollado: la caída de los gobiernos centrales, el auge de los dominios tribales y regionales, la incontrolada expansión de las enfermedades y la omnipresencia de la guerra”.

Esta caricatura de la realidad hubiera quedado relegada quizá a la condición de anécdota si no fuera porque Kaplan era entonces asesor personal del Presidente Clinton, quien envió por fax el ensayo a todos sus embajadores dispersos por el planeta. En el envío iba implícito una nueva manera de ver y entender el mundo, consagrada definitivamente tras el 11 de septiembre de 2001, en la que el subdesarrollo, la guerra y el hambre más allá de las fronteras de la “civilización”, suponía un claro peligro para el orden, la estabilidad y el progreso occidentales. Desarrollo y seguridad se daban definitivamente de la mano y se iniciaba la era de la llamada “paz liberal” en el que democracia y mercado eran recetas insustituibles y universales para el bienestar y el futuro mundiales. En ese contexto, surgieron otras aportaciones, que aunque más sofisticadas (hablo de Martin Shaw o de Mary Kaldor), incidían en las tesis de Kaplan de hallarnos ante guerras post-ideológicas, más centradas en las rivalidades étnicas o −como pondría de moda a finales de los noventa el economista del Banco Mundial, Paul Collier− en la codicia y en la ambición por el control y saqueo de los recursos naturales. “No hace falta que le pregunten a los rebeldes que luchan en Sierra Leona, el Congo o Liberia por sus motivaciones o agravios”, planteaba más o menos en estos términos Collier, “porque en realidad lo que persiguen es su enriquecimiento personal”.2 Leer más “Vargas Llosa y el regreso de Kaplan”