Xina a l’Àfrica: bones o males notícies?

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En els debats sobre el present de l’Àfrica Subsahariana sorgeix constantment el debat de si la presència xinesa a Àfrica, que s’ha multiplicat exponencialment en els últims anys, és una bona o mala notícia. O dit amb altres paraules, si la presència xinesa és una forma d’explotació i domini del fort sobre el feble. Leer más “Xina a l’Àfrica: bones o males notícies?”

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Los silencios sobre Ruanda

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Se han cumplido 20 años del genocidio tutsi en Ruanda. Dos décadas de aquellos 100 días en los que África, y el conjunto del planeta, firmaron una de las más funestas páginas de la historia reciente. Es necesario recordar y conmemorar lo que allí sucedió, precisamente, para evitar que nunca jamás vuelva a repetirse un episodio semejante.

Existe, sin embargo, el peligro de que dicha conmemoración sólo ponga el foco en aquellos 100 días de 1994, como si los años anteriores no hubieran sido determinantes en lo que sucedió más tarde, o como si Ruanda se encontrara desde entonces en un simple proceso de reconstrucción que trata de olvidar y superar su amargo pasado. Leer más “Los silencios sobre Ruanda”

Repolitizando a Mandela

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La unanimidad internacional sobre la grandeza humana y política de Nelson Mandela ha quedado suficientemente constatada tras su muerte el pasado 5 de diciembre de 2013. Los mensajes de los principales líderes internacionales, e incluso la viralidad que adquirieron en las redes sociales algunas de sus frases más destacadas tras conocerse su fallecimiento, denotan que se ha ido una de las grandes figuras del siglo XX. Su legado –se ha repetido incesantemente- es ingente.

Ahora bien, cabe preguntarse si en el proceso de construcción del mito de Mandela no se ha acabado desnaturalizando su dimensión política. Durante las semanas previas y posteriores a su muerte dio la sensación de que se estaba construyendo un Mandela a base de eslóganes descontextualizados y mediante imágenes ciertamente vacías: en una radio una locutora presentaba a Mandela como “la máxima expresión del amor y de la paz”. No es que semejante expresión no pueda tener algo de cierto, pero precisamente detrás de esa idea se esconde una trayectoria política tremendamente intensa, que empieza con su militancia en el Congreso Nacional Africano (CNA), pasa por los 27 años de prisión y desemboca en su liberación y en el complejo liderazgo de un país roto. Da la sensación, de que algunos medios de comunicación y algunos mandatarios políticos con sus declaraciones sobre el personaje (para la posteridad quedan las declaraciones de Rajoy al respecto) han empequeñecido la inmensidad de un verdadero gigante político. Asimismo, ha prevalecido una cierta imagen “hollywoodiense” del líder sudafricano (un “Mandela de Walt Disney”, señalaban algunos hace unas semanas), seguramente favorecida por la película de “Invictus”, así como un cierto intento de apropiación por parte de líderes políticos o partidos que hasta hace poco tenían a Mandela figurando en sus listas de principales terroristas. Leer más “Repolitizando a Mandela”

Cambio de época ¿Cambio de rumbo? Aportaciones y propuestas desde los movimientos sociales

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Entre 1945 y mediados de los setenta el mundo occidental apuntaló los cimientos de los Estados del bienestar. Fueron “los 30 gloriosos años”, como se conocieron en Francia. Un tiempo en el que prevaleció un contrato entre el capital y el trabajo, en el que el Estado-Nación tenía un rol de regulador de los excesos de la economía del mercado, en el que el horizonte de futuro era el del “ascensor social” o en el que el gasto social alcanzaba niveles insospechados unas décadas antes. Fue el tiempo del “Consenso keynesiano”, de la cohesión social como principal eje político, social y económico. A ese escenario se había llegado gracias al papel del movimiento obrero -que desde finales del siglo XIX se había erigido como un importante contrapoder social y había logrado un gran número de derechos sociales- pero también gracias al clima excepcional existente tras finalizar la Segunda Guerra Mundial o al “respeto” que, sin duda, generaba la presencia del bloque soviético y, en definitiva, la existencia de otro proyecto político diferente al de los países capitalistas. Leer más “Cambio de época ¿Cambio de rumbo? Aportaciones y propuestas desde los movimientos sociales”

¿Es la “seguridad humana” un concepto todavía útil?. Una reseña al libro de Karlos Pérez de Armiño e Irantzu Mendía.

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Reseña: Pérez de Armiño, Karlos y Mendia Azkue, Irantzu (2013): Seguridad humana. Aportes críticos al debate teórico y político, Madrid: Tecnos y Hegoa]. En Documentación social. Revista de estudios sociales y sociología aplicada, nº 166. Por Oscar Mateos.

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El fin de la Guerra Fría propició un “clima” internacional en el que muchos actores pensaron que, tras un convulso siglo XX, era posible, por fin, iniciar una etapa sustentada en el desarrollo, la paz y la seguridad. Existía una aparente voluntad de, por un lado, impulsar lo que se denominó como “el dividendo de la paz” (esto es, la cantidad de recursos destinados a armamento que podrían ser ahora empleados en el desarrollo de los pueblos), y por otro, de conferir a Naciones Unidas un papel finalmente protagonista, tras haber mantenido un rol irrelevante durante la contienda bipolar y como consecuencia del bloqueo constante de sus decisiones en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU. La euforia internacionalista de los noventa vino acompañada por una creciente preocupación por las llamadas “nuevas guerras”, es decir, la nueva tipología de conflictos armados que parecían consolidarse, caracterizados, entre otras cosas, por ser enfrentamientos fundamentalmente intraestatales, en los que la población civil era la principal víctima de la violencia y en los que se interpretaba que la pobreza y el subdesarrollo subyacían como algunas de sus principales causas. Este cambio de época se tradujo en la aparición de un buen número de documentos y acuerdos internacionales, como por ejemplo fue la “Agenda para la paz” del entonces Secretario General Boutros Boutros Ghali, los cuales reflejaban no sólo la fuerza de la nueva realidad multilateral sino que además estaban impregnados de una visión de la paz, del desarrollo o de la seguridad mucho más holística. Leer más “¿Es la “seguridad humana” un concepto todavía útil?. Una reseña al libro de Karlos Pérez de Armiño e Irantzu Mendía.”

Entrevista en Crónica 7: “La responsabilidad histórica de Europa hacia África es enorme”

Estos días he tenido la suerte de participar en Palencia en el Simposio “Educación y Desarrollo en África”, basado en el Monográfico sobre el mismo tema publicado hace unos meses por la revista “Foro de educación”. A la espera del resultado y de las conclusiones del encuentro, cuelgo aquí una entrevista que me hizo Benjamín Pelaz para el periódico digital Crónica 7. En ella repasamos algunos de los temas más candentes sobre la realidad africana. Gracias a Benjamín y a toda la buena gente de Palencia durante estos días.

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(*) El enlace a la entrevista original puede encontrarse clicando aquí.

No todos los días se tiene la oportunidad de entrevistar a una de las personas que más conoce y sabe del continente olvidado. Óscar Mateos, profesor de universidad, politólogo y escritor, es un apasionado de África, de sus procesos sociales y políticos, de los movimientos sociales y sus gentes. Tras vivir durante dos años en Sierra Leona, una conversación con él es un lujo que aciertas a comprobar una vez que termina la entrevista. Leer más “Entrevista en Crónica 7: “La responsabilidad histórica de Europa hacia África es enorme””

La hegemonía cultural (a propósito de Margaret Thatcher)

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(*) La crisis internacional nos deja un panorama social alarmante. Como mínimo en los contextos europeos, tres son las dinámicas que parecen configurarse: i) aumento espectacular y cronificación de la pobreza y de la exclusión social; ii) incremento de las desigualdades sociales (disparando la brecha entre las rentas más altas y las más bajas), y iii) proceso de regresión social (vulneración de derechos sociales y constitucionales) pero también político (clara influencia de los mercados financieros sobre las decisiones políticas de estados teóricamente soberanos).

La crisis, las medidas adoptadas y la configuración de este escenario social han hecho aflorar un debate que, si bien había subyacido en las últimas décadas, se ha hecho mucho más evidente, y sobre todo, intenso, en este contexto de crisis. Nos referimos al debate que, autoras como Susan George (“El pensamiento secuestrado”) ya habían sugerido años antes, y que gira en torno el concepto de “hegemonía cultural” de Antonio Gramsci. Para Susan George y un buen número de autores críticos con el proceso de globalización neoliberal, desde los años setenta se ha venido gestando la construcción de una “hegemonía cultural” de los postulados neoliberales, cimentada sobre teóricos como Hayek, especialmente impulsada en la época de Ronald Reagan y de Margaret Thatcher y que culminó con el llamado “Consenso de Washington”. Desregulación, privatización e inhibición del papel del Estado han sido desde entonces los principales dogmas que no sólo se han instalado en la manera de organizar política y económicamente nuestras sociedades, sino que además han logrado convertirse en una suerte de “sentido común” para el conjunto de la ciudadanía. Con la connivencia de los poderes políticos (relegados por los poderes financieros) y con la determinante colaboración de los medios de comunicación (integrados en un oligopolio mediático de grandes corporaciones), la hegemonía cultural del neoliberalismo ha logrado incluso convertir en “objetivamente razonables” medidas que supuestamente van en contra del conjunto de los intereses de la ciudadanía. El contexto de globalización, que ha anulado el papel de los Estados, o el proceso de individualización y alineación social en la sociedad de consumo,  son algunos de los factores que han contribuido a todo este proceso. Leer más “La hegemonía cultural (a propósito de Margaret Thatcher)”

Vargas Llosa y el regreso de Kaplan

[Publicado en Rebelión el 18 de febrero de 2009]. Si existe un escrito que ha influido en la manera de comprender y analizar los conflictos en el continente africano, ese es el ensayo “The Coming Anarchy”, publicado en 1994 por el periodista estadounidense Robert Kaplan tras su paso por países como Sierra Leona y Liberia.1 Su impacto, paradójicamente, ha sido tan negativo como positivo. Vamos por partes. Negativo, porque su relato dibujaba sociedades pseudo-apocalípticas, víctimas del caos y la anarquía, en el que la violencia, dixit, “era una liberación para la mayoría de la población” y las consecuencias inevitables de la “pobreza extrema” o de la ausencia de la “Ilustración occidental”. Kaplan, insistía: “la guerra no es tanto un medio sino un fin en sí misma (…) Sierra Leona es un microcosmos de lo que está ocurriendo (…) en el resto de África Occidental y del mundo subdesarrollado: la caída de los gobiernos centrales, el auge de los dominios tribales y regionales, la incontrolada expansión de las enfermedades y la omnipresencia de la guerra”.

Esta caricatura de la realidad hubiera quedado relegada quizá a la condición de anécdota si no fuera porque Kaplan era entonces asesor personal del Presidente Clinton, quien envió por fax el ensayo a todos sus embajadores dispersos por el planeta. En el envío iba implícito una nueva manera de ver y entender el mundo, consagrada definitivamente tras el 11 de septiembre de 2001, en la que el subdesarrollo, la guerra y el hambre más allá de las fronteras de la “civilización”, suponía un claro peligro para el orden, la estabilidad y el progreso occidentales. Desarrollo y seguridad se daban definitivamente de la mano y se iniciaba la era de la llamada “paz liberal” en el que democracia y mercado eran recetas insustituibles y universales para el bienestar y el futuro mundiales. En ese contexto, surgieron otras aportaciones, que aunque más sofisticadas (hablo de Martin Shaw o de Mary Kaldor), incidían en las tesis de Kaplan de hallarnos ante guerras post-ideológicas, más centradas en las rivalidades étnicas o −como pondría de moda a finales de los noventa el economista del Banco Mundial, Paul Collier− en la codicia y en la ambición por el control y saqueo de los recursos naturales. “No hace falta que le pregunten a los rebeldes que luchan en Sierra Leona, el Congo o Liberia por sus motivaciones o agravios”, planteaba más o menos en estos términos Collier, “porque en realidad lo que persiguen es su enriquecimiento personal”.2 Leer más “Vargas Llosa y el regreso de Kaplan”