‘Les Miserables’: ayer, hoy y…¿siempre?

les-miserablesA pesar de lo que diga la crítica, que normalmente no tiene en buena consideración a los musicales, la adaptación cinematográfica de ‘Les Miserables’ realizada por Tom Hooper, me ha parecido exquisita. Me quedo especialmente con tres cosas: la capacidad del director de trasladar a la pantalla la intensidad de un musical épico, la interpretación de Hugh Jackman (Jean Valjean) y de Anne Hathaway (Fantine) (Russell Crowe como Javert queda eclipsado por Jackman) y la puesta en escena de determinados momentos como la canción ‘What I have done?’ (Hugh Jackman) o ‘I Dreamed a Dream’ (Anne Hathaway), configurando una película extraordinaria, de las que dan ganas de volver a ver una y otra vez.

Más allá de la película, evidentemente hay que volver al autor original de esta obra clásica, Víctor Hugo. ‘Los Miserables’ es una narración histórica, pero también una crítica social a las desigualdades sociales e injusticias existentes en la Francia de la primera mitad del XIX. Como sucede con otras obras y autores contemporáneos de Víctor Hugo (Charles Dickens o Emile Zola, por ejemplo), existen muchos paralelismos que se repiten en el contexto actual de crisis. Mucho ha llovido desde entonces, está claro, y las condiciones de una parte de la población, a lo largo del siglo XX mejoraron enormemente en toda Europa. Pero si mejoraron fue precisamente porque ‘Los Miserables’ de Víctor Hugo o el movimiento obrero al que hace referencia Emile Zola en ‘Germinal’, se organizó y dijo basta a las injusticias y a las crecientes desigualdades, especialmente acuciantes en el contexto de revolución industrial.

Pero un hecho fehaciente en ‘Los Miserables’ y con enormes paralelismos en el momento actual es la criminalización de la pobreza en una sociedad que se dualiza a marchas forzadas. No sólo somos más pobres, sino, lo que es más preocupante, mucho más desiguales. La crisis está teniendo ganadores y perdedores, y nuestra sociedad se está dualizando al menos mediante tres procesos: vía ‘mercado laboral’ (la reforma laboral ha intensificado la figura del “trabajador pobre”), vía sanidad (con una sanidad privada para ricos y una pública cada vez más para pobres) y vía concentración y mala distribución de la riqueza (uno de los orígenes de la crisis y un proceso imparable desde la década de los setenta).

Ante esta realidad de dualización, los ‘miserables’ de hoy tienen las leyes en su contra (el caso de los desahucios es un ejemplo: este año se han batido récords, ver gráfico) y la represión y encarcelamiento de los más pobres se entiende como una medida desde el poder para controlar y sostener una sociedad rota en dos.

Desahucios- en España Eldiario.es

Pero la historia demuestra la gran capacidad de acción colectiva de los más empobrecidos y agraviados por una situación injusta. Y es que estamos en un momento “germinal”, en el que se están multiplicando las iniciativas no sólo para hacer frente a la crisis, sino también de  solidaridad y ayuda mutua, y lo que es más relevante, aquellas destinadas a imaginarse un mundo post-capitalista, basado en una economía social y cooperativa. Esa es la esperanza, a mi entender, de este momento histórico.

Que en el 2013 sigamos empujando el nacimiento de este otro mundo necesariamente posible.

El Roto Clase media

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