Entrevista en Aleteia: “África ni es un problema ni una amenaza”

“Ya es hora que se tengan en cuenta las voces de los pueblos y sociedades africanas, muy a menudo ninguneadas por los actores internacionales y por las propias elites africanas. Tiene que haber necesariamente esperanza, porque los retos que enfrentamos no son sólo africanos sino que afectan al conjunto del planeta. Nos afectan a todos”.

Son palabras del profesor y analista en temas africanos Óscar Mateos. Estos días se acaba de celebrar un foro en Assilah (Marruecos) sobre los retos del continente africano. Este profesor de Relaciones Internacionales en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna de la Unviersidad Ramon Llull de Barcelona ha asistido como ponente invitado experto en paz y seguridad en África.

Desafíos globales para África: ¿cuáles son?

Son múltiples. Algunos son compartidos con el conjunto del planeta, como por ejemplo el enorme impacto que ya está teniendo el cambio climático, cuyos efectos son mucho más intensos en muchas partes del continente africano. Otros tiene que ver con el lugar que ocupa África en el nuevo contexto multipolar.

Por un lado, el continente sigue ocupando un lugar bastante marginal en el conjunto de las relaciones internacionales, si bien el creciente papel de los países emergentes, la preponderancia de nuevos foros internacionales como el G-20, o las dinámicas de cooperación Sur-Sur, en el que China, pero también India, Brasil, Turquía o Arabia Saudita, juegan un papel relevante, han otorgado al continente una posición más significativa que la que le confería el contexto unipolar de posguerra fría.

Por otro lado, esta nueva reconfiguración multipolar sigue planteando graves perjuicios para la mayoría de sociedades africanas, tales como los intensos procesos de venta de tierras, en las que el continente está siendo nuevamente explotado, y en el que sus sociedades y comunidades son claramente las más perjudicadas.

¿Y cuáles son los retos locales para un continente con decenas de conflictos armados abiertos y una inestabilidad política no menor?

Los conflictos armados siguen siendo una realidad que afecta notablemente a una parte de los países africanos, especialmente a la República Democrática del Congo, Somalia, la República Centroafricana, el norte de Nigeria, Sudán del sur o la región de Darfur en Sudán.

Asimismo, el impacto del yihadismo en la región del Sahel, especialmente en países como Malí, es más que considerable. No obstante, en nuestro imaginario es importante entender que más allá de los conflictos armados, las sociedades africanas enfrentan retos homologables a otras regiones del mundo. Especialmente significativas son las protestas y movilizaciones sociales que han acaecido en numerosos países en los últimos años (Burkina Faso, Burundi, Senegal, Camerún, Togo, Etiopía, Sudáfrica, Nigeria…) impulsadas por un perfil de jóvenes urbanos que reclaman mayor transparencia y rendición de cuentas de sus élites políticas y una mejora palpable de las condiciones de vida.

Y el continente va creciendo.

El intenso crecimiento demográfico (en 30 años África duplicará su población) y el rápido proceso de urbanización que están experimentando la mayoría de ciudades africanas, plantean un doble reto de gran envergadura para África y el conjunto del planeta.

¿Ha salido del foro de Assilah esperanzado?

El Foro de Assilah ha sido un espacio de intercambio de ideas con personas que están en la primera línea de las decisiones políticas y económicas a nivel estatal e intergubernamental, así como con un nutrido grupo de personas que trabajan en el ámbito de los Think tanks o del mundo académico.

En este sentido, la narrativa hacia África hace tiempo que ha abandonando el tono pesimista. Lo importante ahora es hacer un análisis de fondo, que inserte los retos africanos en un contexto de injusticia global, y que tome en consideración las voces de los pueblos y sociedades africanas, muy a menudo ninguneadas por los actores internacionales y por las propias elites africanas.

Tiene que haber necesariamente esperanza, porque los retos que enfrentamos no son sólo africanos sino que afectan al conjunto del planeta. Nos afectan a todos.

Muchos cristianos ven África como un problema, cuando no como una amenaza. ¿Qué decirles?

Que África no es ni un problema ni una amenaza. África es complejidad, riqueza, diversidad. Las propias sociedades se están movilizando, al igual que en otras partes del mundo, en contra de las derivas radicalizantes en lo religioso.

La gran amenaza en estos momentos es persistir en un modelo económico que depreda el planeta y que está poniendo en riesgo la vida de las futuras generaciones. Y en eso, todos debemos tomar conciencia de forma urgente y actuar en consecuencia, tal y como insiste la Laudato Sii del Papa Francisco.

*** Entrevista realiza por Míriam Díaz para Aleteia

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