Siria: fijarse en el dedo y no en la luna

aleppo-syria-august-580Siria vuelve a hacer bueno aquello de que “cuando el sabio señala la luna, el necio se queda mirando el dedo”. Y el sabio en este caso son las organizaciones, centros de estudio y personalidades que han señalado una y otra vez:

1) Que las intervenciones militares no pueden plantearse en términos dicotómicos: o se interviene o la matanza continuará, obviando las alternativas, las enormes complejidades y causas de fondo del conflicto, así como las consecuencias de un eventual ataque (escalada regional, deterioro de la situación humanitaria, etc.);

2) Que no pueden defenderse con un repentino sentido de urgencia, que acaba eclipsando casi todo, como si con anterioridad no se hubieran producido masacres. Son 100.000 ya las personas que ha muerto y más de seis millones las personas desplazadas en los últimos dos años y medio como consecuencia del conflicto.

3) Que no pueden presentarse en clave de buenos y malos, como si uno de los problemas fundamentales no radicara en un sistema internacional que hace aguas por todas partes y que es rehén, una y otra vez, de la realpolitik de muchos estados que anteponen sus intereses domésticos al interés colectivo. Leer más “Siria: fijarse en el dedo y no en la luna”

Obama y las “guerras justas”

Con su discurso de entrega del Nobel de la Paz, Obama ha rescatado de la estantería el clásico de Michael Walzer sobre las “Guerras Justas”, afirmando, más o menos en estos términos, que en la historia la violencia y la guerra son a veces necesarias para poner las cosas en su sitio. Por un lado, es cierto que la guerra ha sido una continuidad histórica importantísima para entender lo que somos hoy y hacia donde vamos. Europa es hoy más próspera que hace un siglo también porque ha sufrido el paso de dos guerras mundiales y el sufrimiento de millones de víctimas mortales. Hay más consciencia y la convicción de que ese no es el camino, de que hay otras maneras. Por otra parte, y tal y como el propio Obama reconoció en su discurso, la guerra es una tragedia en sí misma, el fracaso de la condición humana que niega la posibilidad de resolver los conflictos de forma pacífica y negociada.

Las guerras en Afganistán o Irak nunca pueden ser justas o necesarias. Al margen del tópico de que “la violencia sólo engendra más violencia”, ambas guerras no se hacen en nombre de la justicia o de un mundo mejor. El movimiento Talibán, absolutamente Leer más “Obama y las “guerras justas””