Siria: fijarse en el dedo y no en la luna

aleppo-syria-august-580Siria vuelve a hacer bueno aquello de que “cuando el sabio señala la luna, el necio se queda mirando el dedo”. Y el sabio en este caso son las organizaciones, centros de estudio y personalidades que han señalado una y otra vez:

1) Que las intervenciones militares no pueden plantearse en términos dicotómicos: o se interviene o la matanza continuará, obviando las alternativas, las enormes complejidades y causas de fondo del conflicto, así como las consecuencias de un eventual ataque (escalada regional, deterioro de la situación humanitaria, etc.);

2) Que no pueden defenderse con un repentino sentido de urgencia, que acaba eclipsando casi todo, como si con anterioridad no se hubieran producido masacres. Son 100.000 ya las personas que ha muerto y más de seis millones las personas desplazadas en los últimos dos años y medio como consecuencia del conflicto.

3) Que no pueden presentarse en clave de buenos y malos, como si uno de los problemas fundamentales no radicara en un sistema internacional que hace aguas por todas partes y que es rehén, una y otra vez, de la realpolitik de muchos estados que anteponen sus intereses domésticos al interés colectivo.

Y aquí nos encontramos todos una vez más, debatiendo sobre si intervenir o no. Sí, sería muy grave la utilización de gas sarín por parte del régimen sirio, y la muerte de tantas personas, entre ellos miles y miles de niños, y el sentido de impunidad que de todo ello puede derivarse si no se hace nada. Aquí nos encontramos de nuevo obviando los debates de fondo que ya fueron planteados con Malí, antes con Libia, antes con Afganistán, antes con Irak, y así…O las preguntas que el director de FundiPau, Jordi Armadans, se hacía en un sugerente post en su blog, hace sólo unos días:

“Si queremos la paz, ¿tiene lógica que el gasto militar mundial sea de 1,75 billones de dólares? ¿Hay que recordar que, hasta hace 4 meses, no se ha aprobado el primer tratado que regula mundialmente el comercio de las armas y que todavía tiene que entrar en vigor? ¿Somos conscientes de que los sistemas de protección de los derechos humanos y de garantías jurídicas internacionales se encuentran en pañales? ¿Ignoramos que la injusticia y la desigualdad económicas son realidades que definen nuestro mundo? ¿Sabemos que dejamos pudrir buena parte de los conflictos hasta que no nos estallan en la cara? ¿Hemos olvidado que, hasta hace cuatro días, muchos gobiernos democráticos daban apoyo explícito a dictaduras tiránicas? ¿Tenemos presente que muchos Estados, centros de análisis, ámbitos de docencia, gabinetes asesores, etc. destierran los valores en la política exterior y alaban el ‘realismo’ (que quiere decir, ‘justificamos las barbaridades que sea necesario para defender nuestros intereses’)?”

Y en medio de todo el debate, la gente sigue muriendo en Siria, y en otras partes del mundo, como en la República Democrática del Congo, donde recordemos que más de cinco millones de personas han muerto desde mediados de los noventa en una guerra que no tiene fin. Quizá no sea óptimo mezclar contextos de conflicto que tienen características y trayectorias específicas, pero sí que tiene sentido subrayar elementos estructurales, que se repiten una y otra vez. El debate sobre Siria debe también contemplarlos. En este sentido, existen tres aspectos fundamentales que deben plantearse:

a) Explorar las alternativas: existen muchas maneras de presionar a un régimen sin recurrir al bombardeo indiscriminado y de los “daños colaterales”. De la diplomacia que fuerce un alto el fuego hasta las sanciones y embargos internacionales, que pueden no dar fruto como parece ser el caso. Sea como fuere, la guerra nunca es la última opción, ya que la guerra en sí es el rotundo fracaso del ingenio humano y porque toda guerra siempre implica más víctimas inocentes. (En este sentido, vale la pena leer la declaración del International Crisis Group al respecto)

b) Multilateralismo y el debate sobre la Responsabilidad de Proteger: la Segunda Guerra Mundial dejó, al menos aparentemente, la voluntad de construir un sistema multilateral que tomara las decisiones de manera conjunta. Dicho sistema, si nos referimos a Naciones Unidas, se ha ido mostrando, con el paso de los años, inoperante (víctima de los intereses encontrados de las grandes potencias) y nada democrático (si se tiene en cuenta el veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad). Desde hace unos años planea un debate del que me confieso poco apasionado -por todas las contradicciones que también encierra (y motivo de otro post)- si bien siempre supone una alternativa un tanto más consensuada que la intervención unilateral. Me refiero al debate sobre la “Responsabilidad de Proteger” (R2P), esto es, que la comunidad internacional sea capaz de intervenir en aquellos estados en los que se considere que el gobierno no protege a su población, superando así el sacrosanto principio de “soberanía”.

c) Que lo inmediato y local no invisibilice nunca las contradicciones globales: hay que volver una y otra vez al debate sobre las grandes contradicciones del sistema internacional, desde las que tienen que ver con el gasto militar señaladas anteriormente, hasta aquellas relacionadas con las agendas domésticas que llevan a algunos estados a respaldar unas situaciones y no otras o a encontrarse en el fondo de algunos de los problemas de países como Siria, Malí o RD Congo. Que nadie olvide la historia de mentiras que supuso Irak y las raíces de aquel conflicto que tenían a EEUU en el epicentro.

Algunos artículos interesantes para seguir el debate:

– Red lines and dangerous incoherence: Syria and the international community, Open Democracy.

– Syria: return to the Middle AgesOpen Democracy.

– Las razones por las que China, Rusia e Irán se oponen a la intervención en Siria, BBC.

Two minds on Syria, The New Yorker.

– Siria y la obscenidad moral, Olga Rodríguez.

– Massacres That Matter – Part 1 – ‘Responsibility To Protect’ In Egypt, Libya And Syria, Media Lens.

Siria después de Siria, ESGlobal.

– Washington y la ONU en diálogo de sordos por Siria, IPS.

– Siria y las falsas dicotomías, Leila Nachawati.

Forges

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3 comentarios en “Siria: fijarse en el dedo y no en la luna”

  1. Oscar, leyendo tus reflexiones he pensado que te podría interesar el punto de vista de José María Tortosa que dedica varias entradas en su blog -“Sobre el Mundo Mundial”- a Siria… en concreto el post ‘Preguntas sobre Siria’, del 7/09… con un link bastante interesante…
    Un placer leerte, como siempre, un saludo…
    lola martínez

    1. Gracias Lola por la recomendación. Todo lo que viene de José María Tortosa es garantía de sentido común del bueno. Gracias por tu comentario. Un saludo.

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