Ébola: de la indiferencia internacional a la contención de la “frontera Sur”

Viñeta ébolaCuando en el mes de marzo estalló el actual brote de ébola, algunas organizaciones humanitarias ya advirtieron de la trascendencia de reaccionar a tiempo, teniendo en cuenta que la región de África occidental nunca había sido afectada por este virus y que los países afectados presentaban sistemas sanitarios del todo deficitarios. En el mes de junio, cuando ya se contaban por centenares los muertos y los casos detectados, organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) advertían de que “el fuego estaba fuera de control” y que los recursos y medios para “extinguirlo” (en un país como Liberia, por ejemplo, hay 45 médicos para una población de 4,5 millones de personas) destinados por la comunidad internacional eran rotundamente insuficientes. Desde mediados de septiembre se han producido, por fin, las reacciones internacionales, al menos a nivel retórico: Obama considerando el brote como el desafío internacional más importante del momento e, incluso, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobando una resolución histórica en la que se tildaba el brote “como una amenaza para la paz internacional”. Con la detección de casos en territorio europeo y estadounidense, la alarma se ha disparado y el ébola es hoy en día -y lo será durante un tiempo- principal portada de todos los medios internacionales.

Hemos pasado, pues, de la indiferencia de ver morir miles de personas en Sierra Leona, Liberia y Guinea, a una cierta histeria por la repercusión que todo ello puede tener en la salud pública de los países occidentales. Hemos necesitado este escenario para que las autoridades entiendan una obviedad señalada por los estudios críticos de seguridad, paz y desarrollo desde hace tiempo: los conflictos bélicos, la pobreza, las desigualdades o un virus como el ébola nunca pueden ser considerados y gestionados como problemas estrictamente locales, ya que sus causas, así como el abordaje de las soluciones, pasan por una perspectiva del todo global. Es esta miopía internacional la que ha provocado, por un lado, una reacción muy tardía, y por otro lado, el descontrol de la gestión del brote. ¿Qué hacía falta, una vez más, para entender la interdependencia de todos los problemas? ¿No eran suficientes las demandas de ayuda por parte de organizaciones humanitarias ya hace unos meses cuando denunciaban que el brote iba a más y que las víctimas aumentaban día tras día?

Sin embargo, la respuesta internacional que se está efectuando en las últimas semanas no parte de una lógica transformadora. EEUU y el Reino Unido han decidido enviar miles de soldados para ayudar a los gobiernos africanos afectados a hacer respetar las medidas de cuarentena y evitar cualquier inestabilidad política local. En lugar de apostar por una ayuda que apuntale los servicios de urgencia o que rescate unos sistemas de salud que están colapsados, se opta por una solución en clave de contención, que contribuya a no esparcir el problema más allá de las fronteras de los países afectados. En el caso del ébola tiene su sentido, actualmente, en términos de emergencia de salud pública internacional, pero es el síntoma, una vez más, de una perspectiva que pretende por encima de todo -y utilizo aquí la expresión del politólogo Mark Duffield“controlar la frontera Sur”. Es la perspectiva que interpreta a los “Estados frágiles africanos” y a los problemas que se pueden derivar de ellos (flujos migratorios, terrorismo, narcotráfico, …) como una potencial amenaza para la seguridad internacional. Esta visión “securititzadora” se ha convertido en pensamiento hegemónico en los últimos años y ha llevado, precisamente, a la “securitización” de la ayuda internacional y la cooperación al desarrollo, destinando por ejemplo, recursos para fortalecer los ejércitos locales o las redes de control migratorio como partidas de cooperación, en detrimento de las partidas en salud o educación.

La historia se repite una y otra vez. Y es que el cortoplacismo y el egoísmo de los países con peso de la comunidad internacional continúa siendo la principal parte del problema. ¿De su modus operandi debemos esperar las soluciones?

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1 comentario en “Ébola: de la indiferencia internacional a la contención de la “frontera Sur””

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