Luces y sombras de un Presidente llamado José Mujica

Pepe-Mujica-o-cara

Desde hace un par de años, especialmente desde su intervención en la Cumbre de Río+20 en junio de 2012, José Mujica, presidente de Uruguay desde 2010, se ha convertido en un fenómeno mediático de carácter internacional . Por poner tres ejemplos, el semanario liberal The Economist escogió a Uruguay como país del año 2013 (considerando a Mujica como una figura “admirable” y “humilde” y el gran artífice del gran salto del país sudamericano), Obama ha aprovechado varias ocasiones para elogiar el talante y las reformas sociales llevadas a término por el líder uruguayo, mientras que varias personalidades mundiales lo han presentado a candidato a Premio Nobel de la Paz en al menos dos ocasiones. En nuestro país, el “fenómeno Mujica” está presente desde hace tiempo, si bien el reportaje de Juan José Millás en El País o la entrevista en el “Salvados” de Jordi Évole han sido dos importantes momentos que han servido para hacer llegar Mujica al gran público.

El efecto deslumbrante de Mujica es extraordinario. Por un lado, Mujica, de 79 años y ex guerrillero marxista encarcelado por 14 años (una década de los cuales los pasó en confinamiento solitario y algunas veces en el fondo de un pozo), vive en una granja de un dormitorio, atiende reuniones oficiales en sandalias, da el 90% de su salario para obras de caridad o, entre otras cosas, conduce un viejo Volkswagen. En sus entrevistas, insiste en confrontar la noción de lo que es ser pobre: “Mi definición de pobre es la de aquel que necesita demasiado. Porque los que necesitan demasiado no están nunca satisfechos”.

Pero el fenómeno Mujica no sólo se nutre de aspectos “formales”. Durante su mandato, pero siguiendo la estela de los gobiernos del Frente Amplio del que él fue también Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (2005-2008), se han impulsado importantes políticas como el fortalecimiento de los derechos de los trabajadores, cubrimiento de déficits importantes como el reconocimiento de las empleadas domésticas, incremento de los controles sobre el sistema bancario, aumento del uso de la energía verde, o entre muchas otras, despenalización de la producción, venta y consumo de marihuana con el el objetivo también de minimizar los lucrativos beneficios del tráfico de drogas. En lo internacional, el Gobierno de Mujica ha sido aplaudido recientemente por las Naciones Unidas por conceder la residencia a 100 niños sirios, huérfanos por la guerra civil que asola el país, una cifra similar a la de EEUU, país con una población 90 veces superior a la de Uruguay y mucha más superficie.

Sin embargo, es desde los propios movimientos sociales uruguayos desde donde han insistido recientemente en deconstruir la “caricatura” de un Presidente que también tiene numerosas sombras, que están quedando eclipsadas fruto de esta ola mitificadora de su figura. Por ejemplo, Eduardo Gudynas, activista uruguayo y Secretario Ejecutivo del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), ha destacado la deriva “desarrollista” del Frente Amplio, y muy especialmente, del propio Mujica. Uruguay, asegura Gudynas, “ha profundizado su perfil de exportador de materias primas, con crecientes problemas para sostener una industria propia. Esto se debe al crecimiento de las exportaciones de soja, pasta de celulosa y carnes, beneficiadas por los altos precios de las materias primas y la demanda asiática (especialmente China). El coste ambiental de este fenómeno es claro, con un aumento sustancial de agroquímicos y el creciente problema de erosión de suelos. El impacto social también se siente entre los pequeños agricultores, que deben abandonar sus prácticas tradicionales y reconvertirse en función de los agronegocios para no desaparecer.”

Repetidas veces ha explicado con total honestidad (lo hizo también en el programa de “Salvados” de Jordi Évole) sus ideas: atraer inversores, hacer crecer las exportaciones y con ello la economía, ingresar más dinero desde el Estado y luego repartirlo de la mejor manera, considerando que hoy en día “sólo es posible amortiguar los impactos más duros del capitalismo, ya que el socialismo quedará para un futuro distante”.

Según Gudynas y otros activistas sociales, Mujica ha sido uno de los principales promotores de este giro. Bajo su gestión como ministro de agricultura (en el primer gobierno de izquierda del Frente Amplio), se completó la liberalización del uso de transgénicos, se debilitaron los controles ambientales sobre agroquímicos, y se transnacionalizaron algunos sectores agrícolas y ganaderos. Al llegar a la presidencia, Mujica profundizó esta tendencia. Repetidas veces ha explicado con total honestidad (lo hizo también en el programa de “Salvados” de Jordi Évole) sus ideas: atraer inversores, hacer crecer las exportaciones y con ello la economía, ingresar más dinero desde el Estado y luego repartirlo de la mejor manera, considerando que hoy en día “sólo es posible amortiguar los impactos más duros del capitalismo, ya que el socialismo quedará para un futuro distante”.

Mujica representa, en este sentido, el modus operandi de otros países del entorno, como Brasil, incluso como Bolivia y el Ecuador de Rafael Correa. Por un lado, es una buena noticia la existencia de gobiernos de izquierdas que han conseguido, como mínimo, poner en marcha políticas redistributivas, erosionando así sistemas dominados hasta hace poco por las oligarquías y la influencia de EEUU. Por otra parte, es importante no caer en una imagen complaciente con gobiernos y figuras como la de Mujica que, ciertamente, suponen un cambio, pero que esconden contradicciones que hay que debatir si queremos profundizar en una verdadera democratización, en un proyecto social basado en la equidad y en un modelo de vida sostenible y ético. Un modelo que, tal y como destaca el reciente Manifiesto “Última llamada” tenga en cuenta que más que una crisis económica, el planeta enfrenta una crisis de civilización.

***

Atículo publicado originalmente en la Revista Treball 

Otros artículos sobre Mujica

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s