Un Presidente llamado Pepe Mujica

MujicaDe lejos, desde la distancia de uno que ni conoce la política uruguaya ni el personaje en profundidad, Pepe Mújica deslumbra. Es el Presidente de Uruguay desde marzo de 2010. Como mandatario de su país, ha renunciado a residencia y coches oficiales para seguir viviendo en su chacra de las afueras de Montevideo (en Rincón del Cerro) y moviéndose en su Chevrolet Corsa. Dona el 90% de su salario mensual como Presidente (unos 11.000 €) a ONGs, a iniciativas agrícolas y a colaboraciones de todo tipo. Cuando finalice su mandato, ha propuesto donar su jubilación presidencial.

Está casado con la senadora y dirigente histórica del Movimiento de Participación Popular, Lucía Topolansky. Ambos, Lucía y Pepe, aparecen en este vídeo, comentando algunas de las preguntas que les hace el periodista.

Otro ejemplo, en este caso de sus políticas. El pasado mes de junio, durante el invierno uruguayo, Mujica ofreció la residencia oficial del barrio Prado de Montevideo para albergar a personas sin techo, en caso que no alcanzaran los cupos disponibles en los refugios habilitados.

Supongo que no son datos suficientes para valorar la figura del actual dirigente uruguayo. Muchos considerarán irrelevantes, e incluso tildarán de irresponsables o de demagógicas las decisiones sobre su manera de vivir como Presidente. Pero el caso es que a mi, personalmente, me llama inmensamente la atención, por su capacidad objetiva de renuncia, por su opción por los más pobres, por su sensibilidad social y humana, y sobre todo, por dar la sensación de ser una persona, al igual que su mujer, Lucía, que no se ha dejado avasallar por el poder. Como Mujica señala en el vídeo anterior:

“[…] se creen que el poder está arriba, y no se dan cuenta que el poder está en el corazón”.

Mujica encaja a la perfección con ese mundo más utópico que tantas veces se ha imaginado su compatriota, el escritor Eduardo Galeano. Una manera sencilla de ser y de entender el mundo, como demuestra este discurso que realizó el pasado mes de junio en la Cumbre Río+20.

Con casi 78 años, Mujica es capaz de dignificar y rejuvenecer la política, convirtiéndose, al menos desde la distancia así lo parece, en un necesario referente de coherencia y de la política entendida como servicio y entrega.

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5 comentarios en “Un Presidente llamado Pepe Mujica”

  1. Yo conozco a Pepe Mujica porque viví en Uruguay durante 8 años y, desde entonces, que sigo la política uruiguaya de muy cerca. Y doy fe de que Pepe Mujica és un hombre admirable en muchos sentidos. Vale la pena conocerlo de cerca…
    Si quieren saber más cosas de él, pueden entrar en mi blog “A PEU” donde ha hablado de él en varias ocasiones. Acá está el vínculo http://blogs.avui.cat/jaumepubill/?cat=5281

    1. Gracias Jaume por la recomendación. En los últimos tiempos he hablado con gente que también lo conoce personalmente y, ciertamente, la dimensión humana de Mujica es increible. Un saludo.

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