Abróchense los cinturones. 10 asuntos a no perder de vista durante este curso (II)

[Viene de “Abróchense los cinturones. 10 asuntos a no perder de vista durante este curso (I)”]

Si en el plano económico y político el curso va a ser intenso –“un año peligroso”, aseguraba la periodista Soledad Gallego Díaz-, la situación social, estrictamente vinculada a lo anterior, no va a ser menos. Tres aspectos, entre otros muchos que no comentaremos aquí, sobresalen a mi entender.

4. “La fractura social ya ha empezado”, es el lema de la campaña que Cáritas ha utilizado para alertar de la grave situación socioeconómica -extrema, al límite o fuera de él- que padecen decenas de miles de familias. Me parece un lema acertado porque ya no se trata de advertir de las consecuencias sociales de los recortes, sino de señalar que la situación social se ha, simple y llanamente, desbordado. Dos datos bastan para ilustrar el drama: una de cada cuatro personas en el Estado se encuentran en riesgo de padecer pobreza, es decir, más de 11 millones de personas; mientras que la pobreza infantil ya afecta a más de dos millones de niños y niñas, según Unicef, una cifra hasta ahora insólita. Esta situación es fruto, obviamente, del incremento del paro que no cesa; de la situación cada vez más precaria de muchos trabajadores, que literalmente cobran sueldos por debajo del umbral de la pobreza; de los incesantes desahucios (517 familias desahuaciadas cada día, 400.000 en 3 años), y fruto también de un Estado cada vez menos garantista y proteccionista. Pero esta realidad no hace falta describirla con números y datos porque la estamos constatando cada día en las calles, con situaciones que, al menos nuestra generación, nunca había visto.

Un aspecto esencial para entender lo que está pasando tiene que ver con la erosión de la clase media. La pobreza, e incluso la miseria, ha atrapado a familias que hace pocos años tenían un nivel de vida notable. Todo se ha desmoronado para muchos de ellos, atrapados en esta espiral trágica de paro-endeudamiento-desahucio-pobreza. Las desigualdades sociales también se acrecentan: España ya es el país con mayor desigualdad de renta de la UE, junto a Rumanía.

De ahí que Cáritas haya dado en el clavo: nuestras sociedades (en Catalunya, España y en el conjunto de Europa, especialmente en los países del sur) se están rompiendo literalmente en dos. La polarización social es creciente y la insostenibilidad de esta situación es absoluta. La gestión de esta crisis social es igual de alarmante: en lugar de buscar mecanismos para aguantar el golpe y para proyectar la recuperación de una cierta cohesión social, se criminaliza, se estigmatiza y se buscan “chivos expiatorios”. Es intolerable que el Gobierno de Rajoy avive ese fuego excluyendo a decenas de miles de inmigrantes irregulares de la atención sanitaria, con la excusa de ahorrar unos pocos millones de euros. Medidas como esta, no sólo suponen un grave problema de salud pública para la sociedad, sino que, obviamente, son una vulneración flagrante de los derechos humanos. Son un acto del populismo más zafio que viene y urgen a nuestra sociedad a establecer “líneas rojas” que nadie, bajo ningún concepto, debería traspasar. Y esta es, en mi opinión y la de otras muchas personas, una de ellas.

5. Conflicto social y movilizaciones ciudadanas. Existen todos los ingredientes sociales para que se produzca un conflicto social de gran magnitud. De hecho, la pregunta, y lo anómalo, es ¿por qué no se produce una revuelta social, teniendo en cuenta los índices de paro, pobreza, desigualdad social, y de las constantes noticias de impunidad en el sector financiero o en el mundo de la política? Muchos arguyen el peso de la economía sumergida (de las más altas de Europa), o bien el papel de las redes sociales y familiares (abuelos que con su pensión ahora sostienen a sus hijos y nietos, por ejemplo) como posibles factores que actúan como dique de contención del estallido del conflicto. Pero incluso ambos factores van erosionándose cada año de crisis que pasa. El proceso de pauperización es acelerado.

La movilización social en la calle ha ido claramente en aumento. El 15-M ha germinado en numerosas iniciativas de economía social (bancos de tiempo, cooperativas, etc.) y ha repolitizado el debate social desde su emergencia en mayo de 2011. Además, las sinergias y la coordinación con otros movimientos son cada vez mayores y las iniciativas de protestas y de propuestas, además de su increíble originalidad, tienen cada vez más impacto social. De todos modos, es difícil pronosticar el escenario de los próximos meses, sobre todo si el indicador principal de evaluación es el número de personas en la calle. Existe un elemento de imprevisibilidad, como lo fue en su momento el florecimiento del 15-M, que aunque no esté en las plazas, ha dejado ya una nueva manera de entender el escenario actual y la formas de movilización social, en las que las redes sociales son un elemento fundamental.

6. La economia social que crece. La efervescencia de huertos urbanos, bancos de tiempo, cooperativas de consumo o debates sobre el “bien común” o la “banca ética” es, sin duda, una de las caras esperanzadoras que nos está dejando esta crisis. Hasta cierto punto, podría decirse que está germinando una sociedad post-capitalista y que valores como la cooperación, la equidad o el reciclaje son ahora importantes para sectores, seguramente todavía minoritarios, de la sociedad. En medio de una realidad cada vez más desigual y empobrecida, se está consolidando una manera diferente de hacer las cosas, que pretende confrontar al modus operandi del capitalismo, que además de ser injusto -por los niveles de desigualdad que crea, aquí y en el resto del planeta- es insostenible y planetariamente inviable (recordemos, si los 7.000 millones de habitantes del planeta tuvieran los hábitos de consumo de EEUU harían falta de manera inmediata 7 planetas).

“Un mundo que no acaba de morir y otro que no acaba de nacer”. Esta idea gramsciana define como nada la encrucijada social y política en la  que nos encontramos y la especial complejidad del momento. Y es que más allá de nuestras fronteras, el mundo también está cambiando a pasos acelerados. Como comentaremos en el siguiente apunte, el mundo unipolar de los noventa, que tenía a EEUU como principal hegemón, poco tiene que ver con un planeta en el que el poder se desplaza hacia Asia a marchas forzadas.

[Continuará…]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s