De Roger Casament a Julian Assange

Vaya por delante un aviso: este post no pretende analizar el fenómeno Wikileaks, ni la figura controvertida de Julian Assange, ni tampoco debatir sobre la confrontación entre Ecuador y el gobierno británico por su extradición, ni tan sólo recordar al desdichado soldado Bradley Manning que filtró los cables y que sigue encerrado sin ver la luz 23 de las 24 horas que tiene el día en una prisión estadounidense.

El objetivo de este apunte es constatar una analogía que alguien me hizo ver el otro día, al comentar la figura del irlandés Roger Casement, ejecutado por el gobierno británico en 1916. La figura de Casement ha llegado a mis manos en repetidas ocasiones en los últimos meses: primero fue la lectura de la novela de Mario Vargas Llosa, “El sueño del celta”, centrada, de hecho, en la vida de Casement; más tarde fue el libro, exquisito por bien documentado, de Adam Hoschild, “El fantasma del Rey Leopoldo”, en el que se analiza la escabechina que Leopoldo II, rey de los belgas, llevó a cabo durante el dominio y explotación de lo que más tarde se conocería como el “Congo belga” (Hoschild, basándose en varias fuentes históricas, estima que la presencia belga durante la época de Leopoldo -1884-1908- pudo costar la vida a más de 10 millones de personas) y en el que Casement aparece como uno de los personajes clave que estudiará y denunciará por toda Europa las salvajadas del monarca belga; finalmente ha sido el libro de Peter Forbath, “Río Congo”, en el que las historias de los exploradores como Stanley, instigadores de la colonización como Leopoldo o defensores de los derechos humanos como el periodista Edmund Morel o el propio Casement, se entrecruzan hasta configurar un interesante y desconcertante relato de lo que acaecía durante el último cuarto del siglo XIX a lo largo y ancho de la antigua colonia belga.

 

La historia de Roger Casement es singular. Fue primero cónsul británico en varios lugares del continente africano. En 1903, y a raíz de varios informes de misioneros y periodistas que empezaban a denunciar el trato que los colonizadores belgas infringían a la población local y la explotación sistemática que éstos hacían primero del marfil y luego del caucho, Casement fue enviado por el gobierno de Londres para que investigara dichas acusaciones. Su informe será determinante en el conocimiento de lo que allí estaba pasando y en el proceso de desenmascarar a Leopoldo II, quien había justificado su presencia en el Congo como una cruzada contra los esclavizadores árabes. Casement, con la complicidad de Morel y otros personajes, emprenderán una campaña de denuncia a lo largo y ancho de Europa y de EEUU, hasta el punto que Leopoldo II, años después y antes de su muerte, se vio obligado a “vender” su colonia al gobierno belga.

¿Y qué pinta Julian Assange en toda esta historia? Leyendo los libros de Vargas Llosa, Hoschild y Forbath uno puede apreciar como el poder utiliza sus armas para tratar de desacreditar a alguien que está poniendo en entredicho sus intereses y/o su autoridad política, e incluso moral. En el caso de Casement, este hecho fue doble. Primero, Leopoldo II trató de comprar a una parte de la prensa de la época para que desprestigiaran el trabajo y las figuras de Casement o Morel. Después, las cosas cayeron por su propio peso y Leopoldo perdió su particular guerra propagandística. Segundo, Casement se enfrentó a un proceso personal que lo llevaría hasta el patíbulo. A pesar de representar los intereses diplomáticos británicos, Casement fue cultivando un cada vez más fuerte y comprometido sentimiento nacionalista irlandés que lo llevó incluso a buscar una alianza con el ejército alemán y los prisioneros irlandeses (que ayudarían a combatir a los aliados, según el acuerdo) en plena Primera Guerra Mundial. Casement fue capturado en pleno intento y encerrado en la prisión londinense de Pentonville. Tras su juicio, personas tan significativas como Arthur Conan Doyle o George Bernard Shaw pidieron que se revocara su sentencia a pena de muerte, al considerarlo una figura clave en la denuncia de los hechos en el Congo. Por su parte, Londres lanzó toda su maquinaria propagandística, aireando a la prensa sus diarios personales, en los que presuntamente relataba relaciones homosexuales, que escandalizaron a la sociedad británica de aquella época y acabaron por atajar cualquier apoyo social a Casement. Por desgracia y de manera injusta, la valentía y compromiso de Casement han quedado tan tapadas por el peso de la historia como las atrocidades cometidas por el régimen de Leopoldo en el Congo.

Sin entrar a discutir la controvertida figura de Assange, lo cierto es que su caso, a falta de que se demuestre judicialmente, recuerda en algunos aspectos al de Casement. El autor de la filtración más importante de toda la historia está hoy acusado de una doble violación en Suecia. Iñigo Sáenz de Ugarte ha recogido bien la secuencia y los interrogantes del proceso: “¿Qué ocurrió entre Assange y las dos mujeres en Suecia?” y “Suecia contra Assange: un caso oscuro”. Su extradición a Suecia por parte de Reino Unido podría suponer su entrega al gobierno de EEUU, quien podría juzgarlo por sus revelaciones de Wikileaks. La acusación de Assange no sólo permite su imputación en territorio europeo sino que pretende sembrar sombras sobre su figura y deslegitimar a un personaje que a priori cae simpático por poner en jaque, o como mínimo sonrojar, con sus filtraciones a las diplomacias de muchos países occidentales.  El sociólogo Manuel Castells ya hizo mención a esta sospecha en un artículo de finales de 2010 en La Vanguardia: “La ciberguerra de wikileaks”.

Hace unos días, dos cineastas estodounidenses, Michael Moore y Oliver Stone, publicaban una carta en el New York Times, en defensa de la libertad de expresión y de Assange, emulando lo que Conan Doyle y Bernard Shaw hicieran en su día con Casement. A la espera de ver lo que sucede con lo que promete ser una de las noticias del año, parece lógico pensar que la historia se repite: cuando el poder es amenazado por alguien que cuestiona sus formas de proceder y sus secretos, el desafío se libra en varios campos de batalla que cabe saber interpretar. La historia de Casement, casi 100 años después de su muerte, nos deja lecciones que no podemos olvidar.

Algunos artículos para profundizar sobre este asunto:
  1. “Las reglas han cambiado, no hay reglas (de momento)”, de Ramón Lobo
  2. “Entrevista a David Leigh, autor del libro WikiLeaks y Assange”
  3. “Wikileaks: viaje a las tripas de la máquina tragaperras”, de Emilio Sánchez Mediavilla
  4. “Reino Unido, licencia para extraditar”, de Susana Rodera.
  5. Julian Assange: fraude al Estado de derecho”, de Ana Palacio
  6. “La batalla de Wikileaks”, de Antoni Gutiérrez-Rubí
  7. “Nadie está a salvo de esta ciberguerra”
  8.  “Assange pide a Obama que renuncie a la “caza de brujas” contra Wikileaks”
Anuncios

1 comentario en “De Roger Casament a Julian Assange”

  1. Ciertamente los instrumentos del poder son oscuros, malvados y terriblemente celosos de sus estructuras de control. No obstante, quisiera plantear una cuestión de análisis al respecto de las informaciones de carácter confidencial que wikileaks hizo publicas y que tanta basura esconden: que hubiera sucedido con las relaciones internacionales si prosiguiera activamente la publicación de datos tan bochornosos? Como hubiera podido afectar a las relaciones actuales entre estados y entre gobiernos y sociedad? Es conveniente publicar tanta información de golpe? Podría desestabilizar socialmente?
    Sin lugar a dudas, quizás daría para un libro de Saramago un mundo en el que supiéramos la verdad de tantas oscuridades que dejan tras de si nuestros gobernantes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s