Mis razones para ir a la huelga general del 29M [castellano]

Vaya por adelantado un hecho: el trabajador medio que decide ejercer su derecho a huelga pierde 113 euros por este día. No me parece un dato superfluo, sino todo lo contrario. En una sociedad en la que dos de cada tres personas que tienen un empleo son mileuristas (o no llegan ni a eso), elegir hacer huelga no me parece un acto de “borreguismo”, sino de pura convicción.

Dicho esto, estas son mis razones para haber decidido secundar la huelga general del 29 de marzo:

1.- Voy a la huelga porque creo que contribuirá a un proceso social necesario. La huelga general en sí no va a ser probablemente la solución (el gobierno de Rajoy no va a derogar la reforma laboral), pero sí que puede contribuir a un proceso mucho más amplio y necesario de reflexión y debate, de movilización social, de demanda de una salida más justa y equitativa a esta crisis. ¿Cómo va a ser una solución una ley que vulnera derechos fundamentales y que fractura claramente el contrato constitucional?

2.- Voy a la huelga porque es un instrumento que tiene una justificación histórica. Las huelgas generales, en el marco de movilizaciones sociales que aspiran a la configuración de una sociedad más justa, han sido fundamentales desde un punto de vista histórico. ¿Cómo si no se hubiera logrado desde finales del siglo XIX y a lo largo del XX jornadas laborales y salarios dignos, el fin del trabajo infantil o la protección social más elemental de los trabajadores, por poner sólo algunos ejemplos?

3.- Voy a la huelga porque la reforma laboral me parece increíblemente injusta. No vale el argumento de que es la única opción para crear empleo. La reforma supone el abaratamiento escandaloso de la mano de obra en un contexto de crecientes desigualdades sociales, el empobrecimiento del conjunto de la ciudadanía y la ruptura de cualquier equilibrio entre trabajador y empresario. Me bastan los argumentos expuestos por 54 catedráticos de derecho del trabajo en el manifiesto “Por un trabajo decente y unas libertades colectivas plenas”.

4.-Voy a la huelga porque la reforma laboral ahonda en el grave proceso de dualización y polarización social en el que nos encontramos, caracterizado por tres aspectos muy preocupantes: a) el incremento de la pobreza (que ya afecta a casi el 25% de la población); b) el incremento de las desigualdades de renta que, según la OCDE, nos sitúan, después de Rumanía, a la cola de las desigualdades en el contexto de la Unión Europea, existiendo una diferencia de 1 a 7 entre el 20% con mayor renta y el 20% con menor renta, y c) la erosión de la clase media, que está sufriendo un proceso de empobrecimiento acelerado. Si a esto le sumamos los recortes en el sector público, especialmente en la sanidad, que hasta ahora servía como factor de cohesión social, ¿no nos estamos encaminando hacia una ruptura del “contrato social”, tal y como la propia OCDE ha advertido?

5.- Voy a la huelga porque creo que puede y debe servir para confrontar el discurso de la “inevitabilidad”. Es cierto que vivimos un momento histórico, una crisis económica sin precedentes. La sociedad postindustrial en el contexto de globalización han llevado a una precarización del mundo del trabajo, fruto de la competitividad global y de la propia lógica del sistema económico actual. Pero no es casual que ese proceso haya conllevado a la vez el salto en términos de riqueza económica más espectacular de la historia y el proceso de concentración de la riqueza más preocupante en mucho tiempo. ¿No es escandaloso, por ejemplo, que los tres hombres más ricos del planeta (Slim, Gates y Buffet) tengan una riqueza que sobrepasa todos los millones de dólares de los países de la OCDE? Hay riqueza y hay trabajo, pero habrá que establecer otras reglas de juego, en las que la ciudadanía no vea mermados sus derechos más fundamentales y su dignidad de manera sistemática.

6.- Voy a la huelga para decir que existen alternativas a los recortes y a la precarización tanto a nivel estatal, europeo como internacional. Si el sector público no es el principal causante de dicho déficit ¿por qué son sectores como la sanidad o la educación los que se ven afectados por los recortes?¿por qué, tal y como han sugerido “los economistas aterrados”, en lugar de continuar disminuyendo el gasto público de manera tan drástica, no se apuesta por la emisión de bonos europeos para hacer frente a la especulación, se reforma el Banco Central Europeo, se reestructuran las deudas públicas o se armoniza la política fiscal, incrementando los impuestos a las grandes fortunas? ¿Por qué no se aprueba de una vez por todas el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF)? ¿Por qué no se combate de verdad el fraude fiscal, cifrado en España en un 23% (uno de los más elevados de Europa), lo que supondría recaudar anualmente 90.000 millones de euros? ¿Por qué el 72% de ese fraude lo cometen las grandes empresas y corporaciones?

7.- Voy a la huelga para denunciar que, detrás de los recortes indiscriminados y de la reforma laboral,  existe un proyecto ideológico determinado que aspira a consagrar un cambio de modelo, basado en la desregulación y en el papel marginal del Estado. Este proyecto tiene sus raíces en la década de los setenta, en la contraofensiva neoliberal, impulsada por mandatarios como Thatcher o Reagan. Sus consecuencias en países africanos o latinoamericanos ha sido socialmente catastrófico. ¿Por qué entonces se habla de inevitabilidad, despolitizando al máximo el debate social y generando incertidumbre y desasosiego, cuando en el fondo estamos ante un proyecto político determinado, al que la izquierda institucional, por cierto, especialmente la socialdemocracia, no ha sabido contraponer ideas, visiones de futuro y alternativas?

8.- Voy a la huelga general porque aspiro a otro modelo de sociedad, diferente al que se está configurando y mejor que el que ya existía. No quiero un modelo especializado en fabricar marginación social, en el que unos están dentro y otros, cada vez más, van quedándose en los márgenes. No quiero un modelo social en que la única respuesta sea la de la promesa del “sueño americano”. No quiero un modelo social en el que los perdedores sean estigmatizados o encarcelados, sin más, porque no fueron suficientemente fuertes o hábiles para moverse en el sistema. Aspiro a un modelo de sociedad basado en ideales como la libertad (fundamentada esencialmente en la dignidad de las personas), la igualdad (en una sociedad que no ofrece de manera natural, y menos social, una igualdad real de oportunidades) y la fraternidad (en un momento donde el individualismo y la atomización de la sociedad de consumo se ha comido cualquier proyecto colectivo fundamentado en el respeto, responsabilidad y deber con los otros y con el planeta). Eso, creo, no es ninguna utopía, sino que forma parte de las luchas y aspiraciones históricas de todas las sociedades.

Por todo ello, mañana 29 de marzo de 2012, voy a la huelga general.

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